martes, 13 de julio de 2010

I want it, too.

Ante todo, sooooorry por tardar. Trabajo, estres, sobrinos...jajaja. Sorry.
Capítulo 5.

Avergonzada y nerviosa, era incapaz de encajar la llave en el cerrojo para abrir su apartamento. Booth la sujetó de la cintura mientras le cogía el juego de llaves.

-A ver, deja que te ayude…- se ofreció.

Brennan rió al descubrir que ninguno de los dos se encontraba lo suficientemente cabal como para abrir una puerta y agradeció que el taxi les hubiera llevado hasta allí. Cuando consiguieron entrar ambos se dejaron caer sobre el sofá, completamente rendidos.

-¿Te importa que me quede a dormir y no me mueva hasta dentro de una semana?-
-No me importa. Es más, yo pienso hacer lo mismo.-
-Tú vives aquí, huesos.-
-Me refería… a eso de…- bostezó- una semana…-


Seeley se colocó al lado de Brennan y le apartó un mechón de la frente. Ella ni siquiera abrió los ojos. Besó despacio su mejilla antes de levantarse para cogerla en brazos.

-¿Qué estás haciendo?-
-Voy a llevarte a tu dormitorio.-


Una vez en la habitación la tumbó sobre la cama, le quitó los zapatos y la cubrió con una manta. De nuevo acarició su rostro, aspiró su aroma y se sintió embriagado.

-¿Me podrás perdonar por lo que voy a hacer?-
-¿Qué?-


Fue lo último que dijo antes de lanzarse de lleno sobre sus labios. Los besó con fuerza y temor a ser rechazado. Los exploró con rapidez, con miedo a perder. Y cuando se separó los ojos de Brennan estaban abiertos y le miraban fijamente. Entonces, preparado para todo, la incertidumbre acabó convirtiéndose en otro beso que no esperaba. Ahora era la boca de ella la que trabajaba intensamente en un vehemente encuentro. De pronto las manos se pusieron en marcha y las prendas comenzaron a desaparecer. De pronto, con pasión, desenfreno y algunas copas de más, hicieron que el final de la noche no fuese el final de la fiesta; una continuación muchísimo más excitante que la cafeína les esperaba. De pronto, tal y como habían deseado, se abría ante ellos un abanico de caricias, besos, miradas, sonrisas y palabras que evidenciaban todavía más una atracción forzosamente reprimida.

Y el despertar no fue otro que el acogedor abrazo que rodeaba su cuerpo todavía desnudo. Tuvo que parpadear un par de veces para creerlo, pero recordaba lo ocurrido a la perfección, y el dolor de cabeza era lejano a su realidad. Se incorporó en la cama, frotándose la cara con las manos, aún incrédula. Un suave cosquilleo en la espalda desvió su atención y cuando se dio la vuelta volvió a gesticular ese rostro sorprendido.

-¿Estás bien?-
-Eh...no, digo, sí… yo no… no puedo creerlo.-


Booth se incorporó junto a ella, acariciándole el brazo.

-¿Quieres que me marche?-
-Booth… ¿qué hemos hecho?-
-Lo que queríamos hacer, como personas adultas y razonables que somos.-
-No sé… no sé qué decir...-
-Te prepararé el desayuno.-
-¡¡NO!!- le agarró la muñeca- No sé qué decir, pero sí sé lo que quiero… y ahora mismo necesito que te quedes aquí conmigo.-
-Temperance…- la acogió entre sus brazos, volviendo a recostarse- Nada cambia.-
-Pues así es como debería ser… debería cambiar todo entre nosotros.-
-¿Estás arrepentida?-
-Yo no he dicho eso. Yo… quería que sucediera… porque… porque…-
-¿Si?- esperaba con atención.
-¿Tú también?-
-Ey, Temperance…- acariciaba su pelo- No te imaginas todo lo que significas para mí. No hagas complicado lo que es bien fácil. Si tú quieres, nada habrá pasado. Por el contrario, si estás dispuesta, yo… yo quiero estar contigo.-


Ella le miraba en silencio.

-¿No vas a decir nada?-
-Se acaba de cumplir mi deseo, Booth.- le aseguró emocionada- Esto es todo lo que pedía...-
-¿Bromeas?-
-No. Yo no sé bromear.-
-Es verdad, lo haces de pena.- rió, y ella le dio un cariñoso manotazo en el pecho.
-No te pases conmigo.-
-¿Puedo prepararte el desayuno más tarde? Porque ahora tengo que responder a una pregunta importante, cariño…- sonrió, colocándose sobre Brennan, besándole el cuello con destreza.
-No te preocupes por eso, Booth. No tengo hambre…-


Y dicho esto, se retomó aquí el ritmo de la noche anterior.